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NICO FERNANDEZ

NICO.F@lalata.cl

“Como 50 Sombras pero buena”: El nuevo thriller de Nicole Kidman sonorizado por un chileno

“I’m a psycho, I’m a creep, I’m a dirty little freak”, dice una de las canciones de Yellow Claw que suena en Babygirl, y que resume perfectamente la nueva película de la directora holandesa Halina Reijn. 

 

¿Quién diría que Nicole Kidman y Harris Dickinson serían los protagonistas de una de las películas más interesantes de los últimos años?¿O que viviríamos para ver el día en que le ponen los cuernos a Antonio Banderas? Babygirl es realmente una revelación en literalmente todos los sentidos. Uno de los aspectos más destacables de esta obra de arte es su banda sonora, cuyo score original está hecho por el chileno-canadiense Cristobal Tapia De Veer (The White Lotus). Una mezcla entre clásicos como ‘Father Figure’ de George Michael –y que tiene una de las escenas más memorables del filme– hasta Robyn, INXS, y Le Tigre hacen que el soundtrack suene fresco y a la vez atemporal. 

 

Romy Mathis (Nicole Kidman) es una CEO poderosa que rodea los 50 años. En cambio, Samuel (Harris Dickinson) es un intern en sus 20. Reijn señaló que la idea era que la música representara la diferencia generacional, por lo que utilizaron temas que ambos escucharían. La mezcla es simplemente divina. Pero el tema que pone sobre la mesa Babygirl, y de manera bastante exitosa, es la posibilidad de disfrutar de la sexualidad dejando los propios prejuicios atrás. Lo interesante acá no es cómo la sociedad o alguien percibe los deseos sexuales de Romy, sino la autocensura que ella se impone ante lo no tradicional.

 

Y es que el miedo a ser juzgados, especialmente por algo tan íntimo como un encuentro sexual, puede ser paralizante en algunos casos; hasta el punto de preferir no sentir placer antes que verbalizar los deseos. Romy sabe que en el momento que le diga a su esposo cómo se siente, él la verá diferente. Eso la hace encontrar respuestas en otros lados. ¿Qué más humano que eso? Estamos acostumbrados a ver historias donde el engaño se justifica porque la relación va mal. Babygirl rompe ese paradigma. No hay que tocar fondo para saber que se quiere otra cosa. Porque al final del día somos todos seres sexuales y hay deseos que no tienen explicación, son innatos y hay que explorarlos para no explotar.

 

Finalmente, pero no menos importante, las actuaciones de Kidman y Dickinson son excepcionales. En una reciente entrevista ambos dijeron que aunque Babygirl se inspiraba en los thrillers noventeros, quisieron crear sus propios estándares, por lo que evitaron ver referentes. El resultado es alentador. Se siente genuino y logra transmitir una cierta inocencia que entrega complicidad y credibilidad a una película que seguramente pasará a ser un referente en el género.